En el día internacional de la felicidad os cuento algo.
Supongan por un momento que nos sentamos en un restaurante y el camarero, después de tomamos nota, nos pregunta: «Y para el alma, ¿qué va a ser?». Nuestra cara de sorpresa sería mayúscula. Pues para todos aquellos que se preocupan no sólo por la dieta del cuerpo, sino también por la del alma, algún «gourmet» de lo espiritual me ha enviado un menú cuaresmal que, bien servido y condimentado, asegura la estupenda salud del espíritu. Dice
1. Tener a mano:
- Abrelatas, para abrir corazón endurecido.
- Cuchillo, para cortar vicios.
- Sacacorchos, para descorchar lo taponado en las relaciones fami-liares.
- Colador, para pasar por alto las ofensas y purificar intenciones.
2. Abstenerse:
- De comer prójimo (chismes, murmuraciones y calumnias)
- Bajarle el condimento a los desquites.
- Evitar consumir altas grasas de egoísmo.
- No tomar vinagre, que pone de mal genio.
- Lavar bien el corazón, para que no se infecte de cólera.
- Evitar el consumo excesivo de picantes, para no tener ardor y decir maldiciones.
- No tomar postres helados que congelen el afecto.
3. Menú recomendado:
- Como plato fuerte: exquisita caridad para con el prójimo.
- Caldo de atención con los desamparados y enfermos.
- Ensalada de detalles de afecto para los tuyos.
- Pan abundante para compartir con el hambriento.
- Vino de alegría para convidar a los tristes y desanimados.
- Sopa de letras para escribir más a familiares y amigos.
- Sopa de zanahoria para ver con buenos ojos a los demás.
4. De postre se recomienda:
- Perita en dulce, para ser buena persona.
Finalmente, el chef celestial recomienda sobre todo el alimento espiritual: «El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene Vida eterna».
Álex NAVAJAS