¿
¿Te imaginas?
¿Qué sucedería si Jesús decidiera instalar un contestador telefónico automático en el cielo?
Imagínate a ti mismo orando y escuchando el siguiente mensaje:
“Gracias por llamar a la casa de mi Padre:
Por favor seleccione una de las siguientes opciones:
Para peticiones: pulse 1.
Para quejas: pulse 3.
Para otros asuntos: pulse 4”.
Imagínate que Dios usara la excusa tan conocida:
“De momento todos nuestros ángeles están ocupados, atendiendo a otros parroquianos. Por favor manténgase orando en la línea y su llamada será atendida en el orden que fue recibida”.
¿Te imaginas obteniendo este tipo de respuestas cuando llames a Dios en tu oración?
“Si desea hablar con Pedro: pulse 5
Si desea que el Rey David le cante un salmo: pulse 7
Si desea hacer alguna reserva para la casa de mi Padre, simplemente presione J U A N, seguido de los números 3, 1, 6”.
¿Te imaginas lo siguiente en tu oración?
“Nuestro ordenador señala que ya llamó otra vez hoy, por favor cuelgue inmediatamente y despeje la línea para que otros que quieren también…”
O bien: “Nuestras oficinas estarán cerradas el fin de semana por causa de semana santa; por favor vuelva a llamar el lunes…”
Gracias a Dios esto no sucede…
Puedes llamar en oración cuantas veces necesites… A la primera llamada Él siempre te contesta… En Jesús y con Jesús nunca estará la línea ocupada…Él nos responde personalmente y nos conoce por nuestro nombre…Él conoce nuestras necesidades antes de que se lo digamos…