Frente a soberbia, humildad
“La humildad del Señor es la medicina de la soberbia del hombre… Siendo la soberbia principio de todo pecado, ¿qué medicina podría sanar la hinchazón del orgullo, si Dios no se hubiera dignado hacerse humilde? ¡Avergüéncese de ser soberbio el hombre, pues humilde se hizo Dios! (Sermón 123, 1)
¿Se distingue, quizás, una a persona
si ostenta en el calzado o el vestido,
o en el tiempo que dice haber vivido
por batallas y guerras que menciona?
Hay quien sabe ceñirse una corona
y adornar con galones su apellido,
proclamar que es muy culto y muy leído
y, por tanto, nada lo condiciona.
Hay quien sabe aprender en el silencio
escuchando atentamente a quien le habla
u observando ajenos comportamientos.
¡Cuántas veces compruebo y evidencio
que es más persona aquel que menos habla
y se muestra sin tantos aspavientos!
Nazario Lucas Alonso