La virtud es una gran cosa
“Las virtudes del alma son dignas de loa, ya sea la prudencia, que discierne lo bueno de lo malo; ya la justicia, que a cada cual da lo suyo; ora la templanza, que sofrena la sensualidad; ora la fortaleza, que sobrelleva los trabajos con ánimo igual. Sí; la virtud es una gran cosa; bien digna de realce”. (Sermón 150, 9).
Risueño está tu rostro, hermana mía,
las veces –¡todas!- cuando contigo hablo;
de queja nunca tienes un vocablo
aunque sé que tenerlo bien podrías.
Mas es tanto el caudal de tu alegría
que razón es por qué contigo entablo
coloquio de hermandad, bello retablo
de bromas y chanzas en armonía.
Tu mirada es el espejo de tu alma,
tu semblante, descanso de fatiga;
el gesto de tus manos brinda calma,
la risa de tus labios nunca intriga.
Hermana, para mí tú eres la palma;
hazme el honor: acepta esta cantiga.
Nazario Lucas Alonso