Convento de San Agustín de Orihuela
No consta la fecha de la fundación del convento de San Agustín de Orihuela, pero se conserva una información de 1452 indicando que fue convocado el prior del convento agustino por la autoridades municipales, y parece evidente que era el más antiguo de la ciudad. En ese encuentro se trataba de tomar la decisión de separar el obispado de Orihuela del de Cartagena. Este cenobio agustino estaba situado en un barrio y calle que llevaba su nombre, a la salida de la ciudad, y parece que su construcción debió hacerse entre finales del siglo XIV y primera mitad del XV.
En las habituales disputas fundacionales de los conventos y las trabas que se ponían a su creación, los agustinos contaron con el patronazgo de dos familias ilustres de la población. La penuria del primer edificio hizo que fuera reconstruido casi totalmente en la etapa final del siglo XV, recibiendo cierta ayuda del Ayuntamiento. También se edificó una iglesia sencilla que años después será renovada completamente. Vivían en ese tiempo unos quince religiosos, que en los siglos siguientes crecerá hasta alcanzar la treintena de miembros ya que fue casa de estudios.
El convento pertenecía a la Provincia Agustiniana de la Corona de Aragón y era el más meridional del Reino de Valencia. En 1581 el prior estaba Fr. Jaime Sánchez. La gran iglesia conventual se construyó a lo largo del siglo XVIII y era una de las más monumentales de la ciudad y una joya de arte neoclásico con ornamentación barroca, siendo el templo más grandioso de la diócesis de Orihuela. La iglesia tiene tres naves y es de planta de cruz latina de tres naves. El presbiterio tiene retablos de mármol y la nave central es más elevada que las otras dos, con una cubierta de medio cañón con lunetos.
Entre sus elementos destaca el crucero que se cubre con una cúpula de media naranja de 30 metros de altura y 12 de diámetro, coronando la cabecera con un magnífico ábside. La fachada quedó incompleta y se construyeron dos torres, aunque una está desmochada a causa de un terremoto. También posee un órgano del siglo XVII de tipo barroco. Después de la clausura del convento en 1835 la iglesia funcionó como ayuda de la parroquia de Santa Justa, aunque recientemente está cerrada, ya que necesita arreglos en el interior y exterior.
A principios del siglo XIX los agustinos emprendieron una reforma general del convento por el deterioro en que estaba, pero tuvieron que paralizarse las obras con la Guerra de la Independencia. Con las leyes desamortizadoras de 1835 los religiosos se vieron obligados a abandonar el convento que pasó a manos particulares y se creó una plaza de toros y un espacio amplio llamado de San Agustín. Los compradores del conjunto conventual adaptaron los locales para viviendas de alquiler y se adosaron unas gradas.
Años después, en el solar y los restos del convento, así como la plaza de toros, las religiosas de la congregación de Jesús y María decidieron construir un gran colegio para niñas tras su llegada a la ciudad el año 1887 que existe en la actualidad.
Fr. Ricardo Paniagua, OSA