Fr. Antonio Guerrero, teólogo
Fr. Antonio Guerrero fue un destacado teólogo agustino nacido en Valladolid en los últimos años del siglo XVII, aunque se desconoce la fecha. Residió en el convento de San Agustín en su ciudad natal y en 1713 era Regente de Estudios. Pocos años después fue traslado como rector al colegio de San Agustín en Alcalá de Henares, donde estuvo por espacio de nueve años. Ocupó muchos cargos en la Provincia de Castilla, como provincial, definidor, visitador, miembro de varios capítulos, juez de incorregibles y rector y prior de varios conventos importantes.
Además de sus responsabilidades destacó como teólogo y moralistas y renovador de esos estudios por medio de los libros que escribió. Estaba en el cargo de rector en el colegio de Dña. María de Aragón en 1736, en Madrid. En el capítulo provincial de la Provincia de Castilla de 1739 se le nombró prior del convento madrileño de San Felipe el Real y poco después Prior Provincial en el capítulo de 1742. En los años siguientes ejerció el cargo de Definidor y otros muchos cargos.
Durante su mandato de provincial recibió un decreto del Prior General de 1743 por el que autorizaba a los procuradores de la Provincia de Filipinas, Miguel Vivas y José González para recibir algunos profesores lectores para la docencia en el colegio de Valladolid que se iba a comenzar a construir, ya que este seminario necesitaba formar en los estudios filosóficos y teológicos de los futuros misioneros que irían a Filipinas.
En cargos de gobierno, y como hombre de letras se preocupó de la mejorara de los estudios teológicos y filosóficos. Actuó como director y editor de la colección más completa del autor místico y espiritual Fr. Alonso de Orozco, cuyas obras se imprimieron en 1736 en siete tomos, tres en castellano y cuatro en latín. Estos escritos se sacaron en la imprenta V. P. Fr. Alonso de Orozco, creada por el agustino Francisco de Avilés. Redactó el prólogo a estos tomos y comentarios en algunos de ellos, con notas y correcciones. También dirigió la Obra Pía del V. Orozco, como se dice en el capítulo privado de enero de 1766, en que se comunica su fallecimiento.
Con su sentido pedagógico y preocupación por la preparación de los estudiantes redactó un texto titulado “Theologia moralis” (1733 a 1740), también para servicio de los profesores en siete tomos. La materia de Teología Moral se aprobó para ser impartida en los colegios de San Gabriel de Valladolid y de Dña. María de Aragón por la obra del P. Guerrero, lo cual era una novedad en la formación de los profesos. En 1771 se ordenó que ese libro se estudiara también en los conventos de Alcalá de Henares y La Coruña.
Otra obra original por su exposición es “Retiro espiritual y sus ejercicios” (1744), escrita durante su mandato de provincial. En ella explica la utilidad de los ejercicios y el modo de practicarlos, la oración vocal y mental, así como diversos actos de piedad. En la parte práctica de la obra presenta veinte meditaciones para la lectura espiritual. Todo ello estaba fundado en la doctrina de los Santos Padres. En varios capítulos provinciales se insiste que se hagan los ejercicios por la obra del agustino.
Al P. Antonio Guerrero se le considera un revitalizador de la obra del pensamiento de San Agustín, y todos sus escritos están basados en él, sobre todo en la doctrina moral, como se puede apreciar los muchos textos agustinianos citados en sus libros. Junto con Francisco Avilés y José de Aguilera fueron los que revitalizaron la formación intelectual en la Provincia de Castilla con sus publicaciones y, en el caso del P. Guerrero desde sus cargos de gobierno. Comenta el P. S. Vela que esta predisposición del mundo agustiniano y el impulso ilustrado florecieron de manera especial en la Provincia de Castilla gracias a estos religiosos. Falleció en S. Felipe el Real a finales de 1765 y sus restos se trasladaron al convento de Valladolid.
Fr. Ricardo Paniagua, OSA