El Obispo ilustado de Barcelona, D. José Climent
Aunque el obispo de Barcelona D. José Climent no fue agustino tuvo relación con algunos ellos, como el barcelonés y después obispo Fr. D. Francisco Armañá. Pertenecía al grupo de clérigos valencianos ilustrados que tuvo contacto con la universidad valenciana en esos años de cambios, y después con los religiosos renovadores de los estudios de Barcelona.
Era natural de Castellón, igual que el ilustrado Pérez Bayer y el agustino Sidro Villarroig, donde nació en 1719, siendo coetáneo de los dos. Consiguió la cátedra de Filosofía tomista en la Universidad de Valencia y conoció el ambiente de cambio que allí se respiraba. Ese esos mismos años estaba en la universidad y consiguió la cátedra de Matemáticas el agustino y futuro obispo Fr. Rafael Lasala, que en 1767 fue nombrado obispo auxiliar de Valencia y otros agustinos como y el catedrático Fr. José Mollá.
D. José Climent fue elegido obispo de Barcelona en 1766 y permaneció en el cargo hasta 1775, muriendo en Castellón en 1781. La elección para esta importante diócesis contó con el beneplácito del ministro Aranda y se hizo en vísperas de la expulsión de los jesuitas, de la cual era favorable José Climent, ya que les consideraba opuestos a las reformas y laxistas en Moral. Fue uno de los obispos cultos de mayor prestigio en su tiempo y renovó el plan de Estudios del Colegio Episcopal de Barcelona. Fundó diez escuelas en locales de los jesuitas tras su salida, siguiendo la tendencia jansenista de Port – Royal, y creó la primera biblioteca pública de Barcelona.
José Climent mostró cierto jansenismo moderado, como fue habitual en los agustinos del siglo XVIII, pero era íntegro y austero y partidario del episcopalismo, pidiendo mayor relevancia a los concilios provinciales, lo que no fue bien visto en Roma, y también criticaba el Patronato Real para disgusto de la monarquía española. Por ejemplo, criticó que el Estado se hiciera con los bienes de los jesuitas y dejara fuera de la gestión a los obispos, y sugería que la reforma de los estudios para sustituir a la escuela jesuítica la impulsara el Estado, pero que se llevara a cabo por los concilios provinciales de obispos.
Surgió un serio conflicto con el Gobierno a raíz de los motines de las quintas que ocurrieron en Barcelona y que actuaron como una verdadera revuelta popular, en la que actuó de mediador ante las autoridades, lo que le enfrentó a la Corona, que no vio bien esa intervención de pacificador de Climent, y pensó en removerlo de Barcelona, para lo que fue nombrado obispo de Málaga. Ante esta decisión del Gobierno, el obispo renunció a la nueva diócesis, y ante las presiones para que aceptara, decidió renunciar a las dos sedes y retirarse a Castellón, donde murió en 1791.
Conoció y tuvo relación con el agustino barcelonés Fr. Francisco Armaña, que desde 1761 había sido nombrado Prefecto de Estudios de los agustinos de la provincia aragonesa y residía en Barcelona. Con la llegada de José Climent como nuevo obispo de la ciudad en 1766 debió comentar los planes de renovación de los estudios. Cuando fue nombrado obispo F. Armañá en 1768, posiblemente por influencia de Climent, el agustino fue consagrado en el convento de San Agustín bajo la presidencia del obispo de Barcelona ese mismo año.
También, sin duda, el provincial de Aragón Fr. Juan Facundo Sidro Villarroig se relacionaría con él, por la relevancia pública que tuvo la renuncia del obispo de Barcelona, que se retiro a Castellón, y ser los dos originarios de esa ciudad, así como por su conexión con la universidad valenciana y tener ideas ilustradas.
Fr. Ricardo Paniagua, OSA