Miércoles III de Cuaresma

Escrito el 26/03/2025
Agustinos


Texto:  José Mª Martín, OSA
Música: Crying in my beer. Audionautix

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos»..

La plenitud de la ley es el amor

El amor por encima de la ley. Jesús nos llama hoy a ir más allá del legalismo: La Ley de Moisés apunta al mínimo necesario para garantizar la convivencia, pero el cristiano ha de procurar superar este mínimo para llegar al máximo posible del amor. Lo que hoy nos enseña Jesús es a no creernos seguros por el hecho de cumplir esforzadamente unos requisitos con los que podemos reclamar méritos a Dios, como hacían los maestros de la ley y los fariseos. Más bien debemos poner el énfasis en el amor a Dios y los hermanos, amor que nos hará ir más allá de la fría ley y a reconocer humildemente nuestras faltas en una conversión sincera. Él no ha venido a destruirla sino a darla su cumplimiento.

La plenitud de la ley es descubrir el espíritu de la misma, la intencionalidad de la misma, superar el cumplimiento para vivirla como parte importante y mínimo necesario para que las relaciones entre los hombres y mujeres de este mundo se basen en la justicia. La ley no habla de entrega sino de cumplimiento y norma. La ley no propone generosidad sino hacer lo que ella tiene escrito. La plenitud de la ley viene dada por la generosidad que supone dar un poco más de lo que ella pide. Es “un plus” a la literalidad de la norma buscando el porqué de la misma y hacer o vivir más de lo que ella pide. No matar, es ley, mandamiento. La plenitud de ese mandamiento es tener el compromiso de transformar de tal manera la sociedad para que las estructuras de injusticia que generan maldad y conflicto desaparezcan. Es ir más allá del cumplimiento pasivo, es llegar a la generosidad de la entrega, al amor al prójimo, que requiere la manera plena de cumplir la ley.